Una lengua con vida propia

Cymothoa exigua

Un bicho muy lenguaraz (aunque callado)

Hace unos días podías leer en este blog acerca del escarabajo bombardero, una criatura con la que no resulta difícil encontrar un paralelismo con los agresivos bichos del planeta Klendathu de la película “Starship troopers”. Pues bien, este bicho es realmente mucho más terrorífico y también nos recuerda a la lengua del inolvidable “Alien”, la cual a su vez era como una segunda boca. Se trata de un parásito con un nombre tan extraño como su aspecto y su forma de vida: Cymothoa exigua, una lengua muy viva. No debes preocuparte demasiado si en alguna ocasión tienes que comerte un pez que tenga a este bicho en su boca, pues no afecta a los humanos, aunque, para ser sincero, ¡te aseguro que no me lo comería!

Ahora bien, creo que a lo largo de mi vida no había visto nada tan impresionante, digno de la mejor -y la  más increíble historia de ciencia ficción- como repulsivo (que me perdonen los puristas y el resto de la comunidad científica, pero al pan pan y al vino vino).

El Cymothoa exigua es un diminuto crustáceo que de modo muy sigiloso se abre camino al interior de su anfitrión, por regla general un pargo rojo, a través de las branquias. Una vez ha llegado a la base de la lengua del pez, se aferra a ella. Con sus pinzas cava en la lengua del pez y poco a poco se va bebiendo la sangre del pez, como si se tratase de un vampiro submarino. El Cymothoa exigua crece al mismo tiempo que se va alimentando de la sangre de la lengua, lo que significa que poco a poco cada vez hay menos sangre que la irrigue, pues también han crecido necesidades alimenticias del parásito.

Y aquí es donde llega la parte realmente interesante (asquerosa): la lengua del pez anfitripon termina por atrofiarse y finalmente caer y es en ese momento cuando del parásito se instala definitivamente; reemplaza la lengua con su propio cuerpo y relevando allí la tensión sanguínea del sistema circulatorio. El pez emplea al parásito como si se tratase de su propia lengua. De hecho se nutre exactamente igual que lo hacía antes de que su lengua fuera reemplazada, pues el Cymothoa exigua, recibe su alimento de las mucosas del anfitrión. Es el único parásito conocido que sustituye exitosamente un órgano de su anfitrión.

Da miedo, ¿Verdad?

Para saber más y mejor:

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