Mogwli era una niña llamada Tippi Benjamine Okanti Degré

Tippi Degré

© Alain Degré y Sylvie Robert

Recientemente me encontré con una historia formidable. Tan hermosa que no es posible que haya podido suceder de verdad. Una experiencia de niñez propia de una película de aventuras o de una novela para adolescentes. Pero no, no es una novela ni una película. Es la adaptación del libro de Ruyard Kipling, “El libro de la selva“, a la vida real. De hecho, es probable que se trate de la primera adaptación de un libro a la vida real de la historia. Se trata de la formidable historia de Tippi Degré, una niña francesa que se crió entre elefantes, jirafas, tigres y monos. Que corrió descalza por la sabana africana y que aprendió técnicas de caza y de supervivencia directamente de los Bosquimanos y de los Himbas, las tribus del Kalahari.

Tippi Degré

Tomando un biberón bajo la estricta vigilancia de unos elefantes © Alain Degré y Sylvie Robert

Tippi nació en Namibia, donde sus padres franceses, Alain Degré y Sylvie Robert trabajaban como fotógrafos. El nombre Tippi fue elegido por su padre en recuerdo de la famosa actriz Tippi Hedren (“Los pájaros“, “Marnie la ladrona“). Okanti, su segundo nombre, significa suricato, en ovambo la lengua de Namibia. El suricato es la mangosta que todos recordaremos como Timón en la fabulosa película de animación de Disney “El Rey León” y por cuyo motivo, para hacer un documental, se habían trasladado Alain y Sylvie hasta el país africano.

A lo largo de su niñez la pequeña Tippi se hizo amiga de muchos animales salvajes como un elefante de 28 años de nombre Abu, el leopardo J&B, leones, ranas, camaleones, monos, jirafas… eran sus peluches, sus amigos y sus compañeros de aventuras.

Tippi Degré

Con el elefante Abu © Alain Degré y Sylvie Robert

A lo largo de los 10 años que pasó en Namibia se adaptó al medio que la rodeaba. Vistió durante ese tiempo básicamente con un taparrabos y solía caminar descalza por las enormes fincas. JB, el leopardo con el que estableció una empatía poco frecuente, era un animal huérfano criado en libertad por los propietarios de una enorme hacienda y alimentado con biberones pero que nunca había sido domesticado. JB se mostraba dócil y mimoso sólo cuando se hallaba en la presencia de la pequeña Tippi. Sus padres narran la anécdota en la que en una ocasión el leopardo mordió a un niño y nadie era capaz de forzar al animal a que lo soltase, hasta que llegó Tippi y tras propinarle un golpe en la nariz, se alejó soltando al infortunado niño.

Tippi Degreé

“La foto de Tippi al lado de un joven cachorro de león al que puso el nombre de Mufasa es maravillosa, pero lo más impresionante fue cuando después de un año volvimos y Mufasa, que se había convertido en un enorme animal, se acercó a Tippi y le ronroneó frotándose contra ella como hacen los gatos. Casi caigo al suelo del susto que tenía y estaba deseando que se alejara.” Sylvie Robert
© Alain Degré y Sylvie Robert

Además de haberse hecho amiga y de haber jugado con todo tipo de animales incluso de cocodrilos, y habiendo recibido más de un doloroso mordisco y arañazos, estableció unos poderosísimos lazos con los bosquimanos, quienes llegaron a considerarla uno más de ellos. Fueron ellos, los Bosquimanos e Himbas , tribus del Kalahari, quienes la instruyeron en su lengua y en los secretos para poder sobrevivir en el desierto.

Tippi Degré, una más entre las tribus del Kalahari

Tippi Degré, una más entre las tribus del Kalahari © Alain Degré y Sylvie Robert

Tras finailzar su aventura en Namibia, se trasladó a Madagascar y finalmente la familia Degré regresó a Francia, donde los Degré pusieron punto y final a su matrimonio tras 25 años. El regreso a Francia no resultó fácil a Tippi, quien tratabda de hablar con los animales de la ciudad como lo hubiera hecho con sus compañeros de infancia. Las calles le parecían ruidosas, oscuras y estrechas. Le angustiaba no poder ver amplias extensiones de terreno, o el cielo, y no soportaba los olores de la urbe parisina.

Un libro “Tippi de África” recoge sus aventuras, así como múltiples documentales realizados para Discovery Channel contando su extraordinaria historia.

Durante sus dos primeros años de estancia en París acudía a una escuela pública, pero las dificultades de adaptación al entorno forzaron a que fuese educada en casa, donde termino sus estudios. Finalmente ingresó en la Universidad de la Sorbona donde cursó estudios de cine.

Una historia de película.

Para saber mucho más y mejor:

4 comentarios
  1. Angelica dijo:

    impresionante historia!

    • Sí. Es una historia tan romántica y tan fabulosa que parece mentira que haya podido ser real. Pero lo ha sido!. Gracias por comentar! (y por leer)😉

  2. kdjfk dijo:

    Ver como el ser humano se va alejando de las cosas naturales y saber que esta niña vivio su infancia rodiada de tanta naturaleza y maravilla me llena de alegria. Seguramente tiene mucho mas valores que muchas de las personas que crecen en ciudades, apretadas como conejos, desconfiando los unos de los otros…
    Exelente historia. Gracias!!

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