Emile Leray, el auténtico Mac Gyver que construyó una moto con los restos de su Citroën 2 CV para salir del Sahara

Emile Leray

Una moto hecha sin herramientas, en doce días y completamente solo. ¡Supera esto, Bear Grylls!

Si no lo veo no lo creo, solemos decir, y con los tiempos que corren, no llega ni tan siquiera con verlo. Hay que corroborarlo y una vez nos hayamos cerciorado de la veracidad de la historia, nos la creemos. Y este es el caso. Ver, rebuscar, comprobar y corrobar para creer la historia de Emile Leray, un aventurero francés que allá por 1993 se internó en el Sahara con su Citroën 2 CV y, tras descuajaringarlo contra una roca, sólo pudo salir de allí construyendo una moto con los restos del infortunado vehículo. Lo dicho, ver, rebuscar, comprobar y corroborar para creer.

La historia de este Mac Gyver de la vida real se remonta a 1993. Sucedió de la siguiente forma. Leray estaba haciendo un recorrido en solitario recorriendo el Noroeste de África a bordo de su 2 CV preparado para la dura travesía, bueno, no tan preparado, como se demostraría más tarde.

Emile había salido del la ciudad de Tan Tan, en Marruecos, y conducía alegre y despreocupadamente a lo largo del desierto, el Sáhara. Al llegar aun puesto de control militar en medio de la nada, los gendarmes le indicaron que no podía continuar, debido al conflicto entre Marruecos y el Sahara Oriental. Los gendarmes le indicaron que lo mejor que podía hacer era regresar a su lugar de origen, Tan Tan y le pidieron que llevase a uno de ellos en el coche, a lo que se negó argumentando que su seguro no le permitía llevar pasajeros en el coche (un lince, el amigo Leray!).

Decidió dar la vuelta tan rápido como pudo con la intención de continuar campo través, rodeando el puesto de control y de ese modo poder continuar con el trayecto que había planificado originalmente. ¡Nada le iba a detener!. ¿Nada?. Tras circular en terrenos abruptos a lo largo de muchos kilómetros de terreno rocoso y lleno de baches, su coche no resistió el esfuerzo y se rompió, literalmente, tras golpear una roca que demostró, tozudamente, que sí, algo le iba a impedir continuar.

Y no sólo le iba a impedir continuar su viaje, si no que se hallaba en una precaria situación, a decenas de kilómetros de cualquier lugar habitado y sin ningún medio con el poder comunicarse. Lo peor, la certeza de que allí donde se hallaba no era un lugar frecuentado por nadie. Estaba en un verdadero aprieto.

Emile, con mucha sangre fría y serenidad, no perdió el tiempo lamentándose. Hizo un balance de su situación y desarrolló un plan de supervivencia. Disponía de comida y agua para diez días, luego ese era el tiempo que tenía para poder salir de aquella situación o pasar a formar parte del paisaje de forma definitiva. Así que tuvo una idea: iba a construirse una moto con los restos de su coche.

Emile Leray

Emile Leray tuvo tiempo y paciencia para autorretratarse durante su aventura. El atuendo no es precisamente el que esperaríamos de un héroe aventurero.

Desmanteló el coche completamente. La carrocería, que no iba a necesitar, la empleó como cobijo contra las tormentas de arena. Así que, al igual que en la película “El vuelo del Fénix“, pero sin compañía, se dispuso a planificar cuidadosamente la construcción de su moto. Transmisión, batería, caja de cambios, depósito de combustible, un espacio para poder llevarse parte de su equipaje… sin equipos de soldadura, sin taladros, sin más herramientas que un martillo y un pequeña sierra, dobló piezas de metal e hizo perforaciones con la ayuda de un martillo y los tornillos de los que disponía, para poder unir las distintas piezas entre si.

Al empezar a trabajar había calculado que el proyecto le llevaría unos tres días de trabajo, pero finalmente no pudo completarlo hasta pasados doce largos y calurosos días, durante los cuales se racionó el agua con una disciplina férrea. Finalmente logró salir de allí a lomos de su recién construída moto, a la que bautizó como “El Camello del Desierto“, y tan sólo con una reserva de medio litro de agua!. En su ruta de regreso a la civilización fue detenido por los gendarme por conducir un vehículo ilegal no homologado.

Una rocambolesca historia digna de una película. ¿O no?.

Para saber mucho más y mejor:

 

 

 

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