¿Pero quién inventó la camisa hawaiana?

Elvis Presley tocando el Ukelele y luciendo

Elvis Presley en una imagen promocional del film “Blue Hawaii” con una de estas icónicas camisas. La viva imagen del turista medio.
© Elvis.com

Desde que tengo memoria -y desgraciadamente de eso hace cada vez más tiempo- la imagen del turista ha estado ligada a  un aspecto caricaturesco representado por sandalias o chancletas, sombreo o gorra, pantalón corto o bermudas y una enorme camisa floreada, una camisa hawaiana, que como su nombre indica, sólo puede proceder de un lugar, las exóticas y remotas islas Hawaii. Pero antes de que una camisa hawaiana se convirtiera en el icono del turista sin estilo –en la actualidad creo que es icono del crucerista medio– fue un símbolo de una época y una de las prendas que lució el Rey del Rock ‘n roll, el gran Elvis Presley  en la que sería la más popular de sus películas, «Blue Hawaii» (1961). Esta prenda es ya inseparable de la imagen del collar de flores y del ukelele. Ha pasado a formar parte de la cultura colectiva de aquel lugar. Pero ¿Quién inventó la camisa Hawaiana y cómo logró tanta fama?.

Circulan un par de teorías que se complementan entre si acerca de los orígenes de las singulares camisas Hawaianas.  La economía de las islas era básicamente rural. Miles de emigrantes procedentes de China, Japón y Filipinas, entre otros países, trabajaban mayoritariamente en las plantaciones de caña de azúcar y piña. Muchos de estos emigrantes obtenían unos ingresos complementarios a sus exiguos sueldos confeccionando prendas, para lo que empleaban tejidos estampados con telas procedentes de China y Japón. Con los retales se confeccionaban prendas para la familia.. Muchos niños empezaron a vestirse con camisas con estampados y colores llamativos, llegando a convertirse en una moda entre los adolescentes locales el lucir aquellas coloridas y estampadas prendas. Los turistas pronto se interesaron por estas divertidas prendas como souvenir característico.

Al mismo tiempo otros ingeniosos comerciantes se dedicaron a estampar con con patrones las aburridas prendas de trabajo, denominadas “palakas“, que habían sido impuestas por  lo misioneros, escandalizados por la falta de decoro y la desnudez de los nativos. El objetivo era vendérselas a los cruceristas que arribaban a Hawaii desde el comienzo de los años 20. Poco a poco estas prendas decoradas se fueron incorporando, al igual que las prendas hechas de retales, a la vida cotidiana, en especial en actos sociales, como bodas o bautizos.

 

Montgomery Clift con el modelo de 'aloha shirt' conocido como "Diamond Head" en un fotograma de la pelçicula "De aquí a la eternidad"

Montgomery Clift luciendo el modelo “Diamond Head” en un fotograma de la película “De aquí a la eternidad” (1953)

En Honolulu, la capital, se hallaba  la mercería King-Smith Clothiers –en el  36  de la calle North King- la cual atravesaba momentos muy difíciles debido a la brutal crisis provocada por la Gran Depresión, el “Crack” de . Así que el Sr. Chun Kam Chow, el propietario de la mercería y a la sazón el padre del protagonista de nuestra historia, llamó a su hijo Ellery J. Chun, con la idea de que le ayudase a reflotar el negocio. El joven Ellery J. Chun acababa de graduarse en economía por la prestigiosa Universidad de Yale, con 22 años. Corría el año 1931 y la solución a los problemas económicos de su familia estaba frente a sus narices.

Junto a la tienda había una sastrería en la que los turistas se afanaban en adquirir aquellas coloridas y singulares prendas que lucían los niños y adolescentes. Negoció con el sastre la fabricación de algunas prendas para tenerlas en su tienda. Estas primeras unidades tenían un marcado aspecto japonés, hechas con retales de las telas empleadas en la confección de Kimonos, brillantes y muy llamativas. Se vendieron muy rápidamente.

Así que una vez superada la prueba inicial, el joven y emprendedor Chun, decidió hacer camisas estampadas con motivos que reflejasen el espíritu Hawaiano y las dotó de un nombre genérico que las identificara como un producto característicamente local: las aloha shirts.  Su hermana se dedicó a diseñar motivos como flores, palmeras, pájaros de colores, ukeleles y todo tipo de dibujos, motivos y estampados que rememorasen las islas. El bajo precio al que se vendían (95 centavos de dólar) ayudó a que se popularizasen rápidamente, muy por encima de aquellas prendas de motivos japoneses. Su sastre tenía que trabajar cosiendo varias docenas de camisas en cada pedido. Empezaba a ser una industria.

En tan sólo dos años, en 1933, ya manufacturaba prendas con telas importadas de los Estados Unidos continentales, de Japón y de Tahití. Los surferos y los bañistas pronto adoptaron estas camisas como un símbolo de masculinidad y de estilo casual. Pronto surgieron, como no, las imitaciones, las cuales eran fácilmente descubiertas, que tan sólo servían para que los nativos etiquetasen a los turistas, pues eran fácilmente identificables. El mercado marchaba viento en popa. Los comerciantes empezaron a buscar fórmulas de marketing con las que vender prendas más caras así que se creó un código de colores al que se le atribuían -y aún continúan haciéndolo- distintos y antiguos significados. Amarillo era el color del vencedor, rojo el del valiente y blanco santidad.

El presidente Harry S. Truman luciendo una camisa aloha en la portada de la prestigios revista "Life" del mes de diciembre de 1951

El presidente Harry S. Truman luciendo una camisa aloha en la portada de la prestigios revista “Life” del mes de diciembre de 1951

En tan sólo una década las camisas se habían consolidado como una industria de gran importancia para las islas Hawaii. El 7 de diciembre de  1941 se produjo el infame bombardeo japonés sobre Pearl Harbor. De esta brusca forma se paralizó el comercio entre las islas y con cualquier otra parte del mundo, con lo que las ‘aloha shirts’ pasaron a formar parte del vestuario cotidiano de todos los isleños. Los miles de soldados y marinos que pasaron por Hawaii camino a la guerra en el Pacífico, compraron estas camisas produciendo un efecto de demanda de las mismas mucho mayor tras la guerra.

Montgomery Clift, Elvis Presley, Frank Sinatra, Bing Crosby y muchos otros personajes popularizaron las “aloha shirts” desde la gran pantalla, así como los presidentes Harry S. Truman o Dwight D. Eisenhower “Ike”. Muchas de estas camisas terminaron en el Smithsonian Museum formando parte de la cultura colectiva de una nación. Y todo gracias al ingenio y la capacidad comercial del joven Ellery J. Chun quien, a pesar de haber revolucionado una industria y convertir las camisas de su Hawaii natal en un icono universal, en 1945  cerró su tienda de ropa tras sernombrado director de American Security Bank, puesto que ocupó hasta la fecha de su jubilación en 1966.

Ellery J. Chun falleció el 16 de Mayo de 2000 a los 91 años.

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