Una chica, un bikini, un pelotón y un instante capturado

La chica del cachete del Tour de Francia de 1992

¿Un cachete así debería considerarse dopaje? © CorVos / Pez Cycling News

Los acontecimientos deportivos conllevan las clásicas aglomeraciones de público que acuden a verlos y a participar del ambiente festivo que propician, son el caldo de cultivo perfecto para las anécdotas de todo tipo. Anécdotas que desde la irrupción de la fotografía permanecerán para siempre en nuestra memoria, como momentos congelados, destilando magia, por la cantidad de detalles que se descubren en ese instante perpetuo. Y esta fabulosa imagen es uno de esos instantes maravillosos, sin más trascendencia que la que se le pueda dar al momento en el que un ciclista le da un cachete a una atractiva espectadora del paso del pelotón en alguna parte de Francia o Italia.

La imagen no tiene desperdicio. Tour de Francia 1992, al parecer la 13ª etapa. Casi ocho horas de competición, bajo un sol de justicia 250 kilómetros de recorrido, caracterizado por su durísimo final en la ascensión a Sestriere, en Italia –¡Ese año el Tour arrancó en España, pasó por Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Alemania e Italia. 3983 km de nada! . Entre los asistentes como público al paso del pelotón, una mujer de vertiginosas curvas, bikini de reducidas dimensiones, peinado delator de la supervivencia de las modas de finales de los años ochenta y gafas de sol que la dotan de mucho más misterio. Natural, despreocupada y de cautivadora sonrirsa, supongo que era consciente de que iba a ser el blanco de las miradas de todos quienes iban a pasar por allí en aquel instante. Pero lo que no se podía imaginar, ni ella ni nadie, es que un ciclista, Eric Boyer, fuese a darle un cachete al tiempo que pasaba a su lado. Y mucho menos que ese momento fuera a ser comentado 22 años después y muchos más aún.
En la imagen vemos a Eric Boyer, dándole el cachetito  a la chica, a Miguel Indurain, luciendo el maillot amarillo y gorra blanca, ganador ese año del Tour, al igual que lo hiciera el año anterior, y como lo haría durante los tres años sucesivos, hasta totalizar 5 Tours consecutivos. Se ve que el gran Indurain sabía hasta qué punto era gamberro Boyer, ya que se le ve muy pendiente de el, como si supiese que lo iba a hacer.  Con la gorra azul Eddie Bouwmans y el calvo con los pelos de punta Armand de las Cuevas, compañero de equipo de Indurain.
De la chica del bikini no sabemos nada. Tan sólo que será recordada como aquella chica sexy que recibió un cachete de un ciclista un poco golfo y descarado cuyo minuto de gloria se prolongará mientras alguien vuelva a recordar este instante congelado en el tiempo.

Lamentablemente no he logrado averiguar quién estaba detrás de la cámara, para darle el crédito que le corresponde al autor. La foto la vi por primera vez en The Inner Ring. Por lo que he sido capaz de rastrear, creo que el crédito de la foto pertenece a  Cor Vos (un gabinete de fotografía deportiva especializado en ciclismo) y a Pez Cycling News, donde la encontré sin marcas de agua.

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