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Ciencia

No. No es un fotomontaje. Esta es una imagen tristemente real del campeón del surf Dede Suryana  surfeando una ola de basura en una remota y aparentemente paradisíaca playa de algún lugar de Indonesia.La foto es © de Zak Noyle

No. No es un fotomontaje. Esta es una imagen tristemente real del campeón del surf Dede Suryana surfeando una ola de basura en una remota y aparentemente paradisíaca playa de algún lugar de Indonesia. La foto es © de Zak Noyle

Basura. Toneladas de basura. Estoy atravesando la crisis de los cuarenta. Pensaba que se trataba de un mito, pero no. Superada cierta barrera cronológica sentimos la necesidad de hacer balance sobre nuestros logros y fracasos en la vida recorrida y nos entregamos desesperadamente a probar experiencias que ya deberíamos haber tenido y para las que dejamos pasar la oportunidad pensando que el tiempo es eterno.
Así que, empujado por mi amigo Eduardo Zapiraín, artista y surfero, he empezado a practicar surf. Y me encanta.

Es un deporte que me ha enganchado. A pesar del frío o la lluvia, resulta extremadamente gratificante sentir la arena húmeda y fresca bajo los pies y ese escalofrío que recorre el cuerpo de arriba abajo al primer contacto con el agua fría. Es tan sólo la sensación inicial pues, a los pocos segundo, la fina capa de agua que penetra entre el neopreno y la piel, alcanza un temperatura que hace que el baño invernal resulte tonificante, relajado y agradable.

Yendo a la playa casi desierta, tan sólo ocupada por los paseantes madrugadores de fin de semana y otros aficionados al surf, estos días de invierno, me fijé en la cantidad de basura que la marea había arrastrado hasta la orilla. Restos de artes de pesca, plásticos, latas, marañas de bolsas y redes, latas de refresco, o de lubricantes o aceites de motores marinos, cajas de polipropileno en las que los  marineros llevan el hielo en el que conservar la pesca diaria, fragmentos de boyas y balizas… Traté de recordar si alguna vez, a lo largo de mi vida, había estado en una playa impoluta. No pude. Mi recuerdo no alcanza a trasladarme a una playa limpia. Read More

Alimentando a los tiburones ballena, en Filipinas

Si reconoces esta imagen es que has estado en algún lugar buceando con tiburones ballena. Si no lo reconoces, con un poco de imaginación te darás cuenta de que lo que estás viendo es la boca -enorme, parece una bolsa- de un tiburón ballena mientras es alimentado por unos pescadores filipinos, con la intención de atraer turistas. Una costumbre muy perjudicial para estos enormes y hermosos animales. (La foto es propiedad de © Adriana Basques cuya web es imprescindible visitar).

El tiburón ballena, conocido también por el sobrenombre de “El gigante amable”. Y se lo ha ganado a pulso. esta criatura, el pez más grande que jamás maya existido sobre la faz del planeta, puede alcanzar una longitud de 18 metros y un peso de más de 21 toneladas. Es ciertamente una criatura enorme. Se han llegado a observar tiburones ballena se entre 15 y 21 metros de longitud. Su piel, puede alcanzar un grosor de más de 10 centímetros. Son criaturas de movimientos pausados, lentos, solitarios. Se las ha visto a lo largo de todo el mundo, en todos los mares y océanos, preferiblemente en latitudes cálidas, donde la temperatura del agua sea templada. La parte de “ballena” se corresponde con su tamaño y con su tipo y proceso de alimentación. Come plancton, filtrándolo al igual que las ballenas. Abre su enorme boca y filtra el agua mientras nadas lenta, sedera y sinuosamente. Esta desdentada boca es tan grande que cabrían hasta cuatro buceadores simultáneamente en su interior. Y lo mejor de todo, es que se puede entrar en su boca sin el menor peligro. No hay constancia de que hayan atacado o herido jamás a un ser humano. Estos gigantes se dedican a lo suyo y ni se inmutan ante la presencia de buceadores o curiosos que puedan merodear su entorno. Y es precisamente este natural pacifico el que lo pone en peligro.

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Tormenta sobre Tempe, Estados Unidos (©jackdog2508)

“Crrrack- kaaaaaa-booooom” © Foto: jackdog2508

– Papá, hay tormenta. ¡Mira que rayo!
– Impresionante, ¿Eh?
– Me da miedo
– No hijo. No tengas miedo. Fíjate. Se está alejando. Aún no ha llegado el sonido del trueno y ya está tardando un rato
– ¿Por qué?
– Porque el sonido viaja más despacio que la luz
– ¡Ah!. … no… lo entiendo…¿el sonido viaja? ¿Y la luz? ¡a dónde viaja! y ¿ por qué suena el trueno?
–  ja, ja,ja,ja. – (condescendiente) -No te preocupes hijo, hala, a dormir.
– Pero…
– A dormir…

Y es entonces cuando el padre sale de puntillas de la habitación para ir a  buscar a la enciclopedia por qué rayos se producen los truenos, porque hasta ese preciso instante es una pregunta que nunca te habías planteado, ¿o si lo habías hecho?.

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Sentinel Island, el lugar inexplorado

Si tu cuñado o tu amigo que siempre presume de sus intensos viajes, te quiere sorprender con su última aventura de “pulsera todo incluido”, enséñale esta foto en la que se ve a los habitantes de uno de los últimos pueblos paleolíticos del planeta  y háblale de Sentinel Island como si tu hubieras estado ahí. ¡A ver quien te reta ahora a presumir de aventura veraniega! ©Imagen: Christian Caron

Resulta casi imposible creer que aún existan lugares poco o nada explorados en nuestro planeta. Y aún resulta más increíble, si cabe, saber que en alguno de esos lugares, todavía existan pueblos que no han tenido contacto con la civilización y que cualquier intento de contacto con ellos termina irremediablemente en una rápida huída, a no ser que quieras regresar a casa con cientos de flechas atravesando tu cuerpo -si es que logras regresar. Supongo que los tripulantes del carguero de Hong Kong, de nombre “Primrose” pensaron que habían llegado a la isla de King Kong tras haber quedado encallado su barco en un atolón de coral en un lugar indeterminado de la bahía de Bengala.

Aquellos marineros podían haber abandonado el buque mientras esperaban ayuda, pues desde donde se hallaba el “Primrose” hasta la playa, tras cual se distinguía una densa selva, no habría más de 500 o 1000 metros. Pero al ser la época de los monzones no quisieron arriesgarse a ser sorprendidos por una de las violentas y repentinas tormentas precisamente mientras realizaban la maniobra de evacuación hacia la que parecía ser una tranquila y deshabitada playa. Unos días después de haber encallado, aquellos náufragos, observaron con estupor como un grupo de aproximadamente unos 50 hombres de corta estatura, se afanaban en construir unas rudimentarias barcas con la inequívoca intención de acercarse hasta el barco. Hasta ahí todo bien. El dato poco tranquilizador era contemplarlos armados con lanzas y arcos y haciendo gestos y aspavientos que indicaban con claridad que aquellos visitantes forzosos no eran en absoluto bien recibidos. Alertada la tripulación, el capitán del “Primrose” creyó prudente alertar por radio de la posible amenaza de recibir una inminente visita hostil  a bordo , con el consiguiente resultado de verse forzados a mantener un enfrentamiento armado con aquellos misteriosos hombrecillos enojados, con lo que un helicóptero se aproximó hasta el lugar para recogerlos y trasladarlos a un puerto seguro.

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Enjambre de langostas en Portugal. <a href="http://anafilipascarpa.blogspot.com.es/" target="_blank">© Ana Filipa Scarpa</a>

Sí, sí, lo que tu quieras. Son inofensivas, pero yo ya se hacia donde debo correr. © Ana Filipa Scarpa

No resulta nada tranquilizador el hallarte paseando y encontrarte de frente con un torbellino de aspecto feroz y con pinta de tornado. Esta inquietud es la que debió  de sentir Ana Filipa Scarpa, la autora de esta fotografía, mientras se encontraba paseando en Leziria Grande, en Vila Franca de Xira, Portugal. Pero tras una observación más detallada se percató de que no se trataba de un tornado si no de una columna de insectos (mucho mejor así, ¿No?). Un enjambre de insectos cuya naturaleza desconoces, en forma de tornado, o más exactamente de huso y de unos 300 metros (metro arriba, metro abajo) de altura. Ana Filipa, la autora, se aventura a especular con que se trate de langostas rojas. Para algunos de quienes estéis leyendo esto, y dependiendo del plan educativo del que hayáis sido víctima, he de aclararos que no se trata de un crustáceo que alcanza precios astronómicos en navidad, sino de un saltamontes que causa daños de costes astronómicos en los cultivos a los que ataca, pues los devora en cuestión de horas.

Para saber mucho más y mejor:

 

La derrota de Shylock

Shylock, el cruel y mezquino protagonista del drama de Shakespeare, «El Mercader de Venecia», reclama su libra de carne, exigiendo que sea de la parte más próxima al corazón.Pintura: “La derrota de Shylock” de , James Clarke Hook pintado en 1850.© Manchester City Galleries

Los idiomas. Las teorías que tratan de explicar su origen son tan interesantes como objeto de controversia y sesudo debate. Se evitaría tanto lío si se le diese carpetazo al asunto  dando por buena la explicación menos exacta y científica pero, como poco, la que más engancha a un público profano en tan misterioso asunto, que no es otra que la da la Biblia en el decimoprimer capítulo del Génesis del Antiguo Testamento. Según el relato bíblico, un hombre, llamado  Nemrod, se propuso construir una torre de tales dimensiones que alcanzase el cielo, más allá de la nubes. Esta torre suponía, a todas luces, una amenaza para Yahveh, Jehová, quien veía una afrenta en aquella pretensión de alcanzar su reino a través de una estructura semejante. Así que, ni corto ni perezoso, aquel vengativo e irascible Dios del Antiguo Testamento hizo que de repente los obreros a cargo de la construcción de la torre -¡imagina la cantidad de gente que allí habría!- que hasta el momento hablaban un único idioma, dejasen de entenderse entre sí. “(…) confundió el lenguaje de toda la gente que estaba allí para impedir que sigan construyendo la torre, y así los esparció sobre la faz de la tierra (…)”. Así castigó a quienes tuvieron la osadía de tratar de alcanzar su reino. Claro que por lo que se ve, no satisfecho con confundirnos y separarnos a través de los idiomas, lo hizo extensivo a las unidades de medida y la forma en que cada una de ellas se abrevian.

Una de las más llamativa, en especial cuando un hispano hablante está tratando de aprender Inglés, es el de la Libra como unidad de Peso, abreviada Lb.. Y sin embargo, aún siendo plausible la teoría del castigo de Jehová, la explicación del origen de la Libra y su abreviatura, es bastante más sencillo y prosaico.

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ganglioneuralgia esfenopalatina-Ice Cream Headache - Cerebro congelado

Nunca sabremos si esta pobre mujer está tratando de recordar si cerró la llave del gas antes de salir de casa o el nombre científico del tremendo dolor que está recorriendo en este momento toda su cabeza.

Este ha sido un fin de semana soleado, al menos en mi ciudad, Vigo. Como cada vez que aprieta el calor los vigueses¹ huimos de la ciudad para disfrutar de las playas de los alrededores de tonificantes y gélidas aguas. La pereza -crónica en quien escribe estas líneas- de enfrentarse al choque térmico entre el exterior y el mar, obliga a sufrir el calor con estoicismo, contemplando con envidia como los niños se zambullen sin dudarlo en la orilla y juegan con las olas, con la arena y con todo lo que les rodea. El calor, la envidia que produce tanta despreocupación y la contemplación de los espectaculares físicos de muchas de las asistentes a a la playa, o según otras preferencias, de muchos de los asistentes, ayudan a subir la temperatura corporal hasta que se toma la decisión más importante de la tarde: romper la dieta, olvidarse de la operación bikini -operación bermudas en mi caso- y encaminarse con decisión hacia un puesto de helados. Pero, ¡Ay!. ¡¡Cómo duele!!!. Le hemos dado un mordisco a un polo de helado y de forma casi inmediata nos ha producido un dolor de cabeza insoportable. Sentimos como que nos han clavado un picahielos en medio y medio de la frente. Tanto que hasta vemos las famosas chirivitas chiribitas. Pero ¿Qué es lo que produce esta brutal ganglioneuralgia esfenopalatina, o dolor de cabeza insoportable al que universalmente se le conoce como ice cream headachecefalea del helado, o el fenómeno del cerebro congelado?

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